El efecto Doppler

Estas a punto de acabar tu primer trimestre en el instituto y pienso que el balance es mucho más que positivo. No solo por tus notas, que también, sino sobre todo por las ganas de saber más que demuestras cada día. No es que dudáramos de ti, pero nunca pensé que te adaptaras tan bien a la nueva dinámica. Te veo trabajar en casa delante del papel o frente al ordenador, y tus ansias de aprender me recuerdan a como se alimentan las ballenas. Estas se nutren principalmente zooplancton y pequeños peces, y para ello están provistas de unas barbas que son su principal herramienta para poder comer. Lo que hacen es abrir la boca todo lo que pueden y el alimento que entra pasa por las barbas, que filtran la comida y la separan del agua. Esto les permite ingerir grandes cantidades de agua cargada de comida, que luego expulsan por sus barbas reteniendo únicamente el alimento que ingieren.

Te miro una vez más trabajando junto a mí, haciendo los deberes, con tus ojos abiertos al mundo de par en par, y me imagino la gran boca abierta de un cetáceo a punto de ingerir su ración XXL de copépodos, krill y anfípodos. Me devuelves la mirada y me dices:

–Papá, ¿sabes que cuando una ambulancia se acerca su sirena tiene un sonido más agudo, y cuando se aleja lo tiene más grave?
–¿Ah, sí? –respondo.
–Sí, sí, se llama efecto Doppler.

Vaya, pienso, nunca está de más una clase de repaso de Ciencias de la Naturaleza de séptimo de EGB. Además, esta semana de postreflexión tras las elecciones andaluzas me ha parecido especialmente útil tu advertencia. Recuerdo vagamente que el efecto Doppler es algo que habita entre nosotros pero, como tantas otras cosas, desconocemos su nombre, bien porque aún no lo tiene o, simplemente, porque lo desconocemos. No voy a negar que tuve que zambullirme en Google para recordar qué era exactamente. Ahora sí, estoy en disposición de poder asegurar que ese efecto se debe a que existen diferencias entre las ondas sonoras que recibimos desde una misma fuente, cuando nos movemos con respecto a ella o ella se mueve con respecto a nosotros. Es por eso que el sonido que nos llega cuando la ambulancia se aleja es diferente a cuando se acerca.

Puede parecer un concepto muy elevado, pero es más común de lo que nos imaginamos. Por ejemplo, en astrofísica se utiliza para saber si una estrella se está acercando o alejando según el tipo de luz que emite. Lo que me extraña realmente es que no le sirviera al CIS para predecir el aumento de la extrema derecha en Andalucía. O, a lo peor, es que preferimos no reconocer lo que estamos viendo. Es como cuando te hacen un truco en la cara y no te enteras de nada. Nos creíamos muy listos y pensábamos que éramos inmunes a los populismos, pero son como la sirena de la ambulancia, aunque se oiga de lejos siempre acaba llegando.

Sí, hija, lo cierto es que el efecto Doppler también es una realidad en la vida cotidiana. Piénsalo bien. ¿No te recuerda a cuando algo se pone de moda, y es de lo único que hablamos durante una buena temporada? Pues eso equivaldría al sonido agudo de la sirena. Por el contrario, a medida que vamos hablando menos de ello e incluso llegamos a olvidarlo, se parece al sonido grave de la sirena que poco a poco dejamos de escuchar. Y qué no decir de las relaciones humanas. Si lo piensas bien, únicamente percibimos todo aquello que nos desagrada de una persona cuanto más cerca estamos de ella. Sin embargo, cuando se aleja de nosotros es cuando comenzamos a echarla de menos. ¿O no es esto también una explicación cutre del efecto Doppler? ¿Quién lo sabe?

Lo único cierto es que la vida va a toda mecha y no le damos la importancia que se merece a cada cosa. Estamos más preocupados por los cantos de sirenas que vienen y van que de establecer un punto de referencia que nos permita analizar si la sirena de la ambulancia va o viene. Por eso, ahora más que nunca, la educación, la buena educación ha de ser la piedra angular de la ética ciudadana. En una sociedad que premia el individualismo y el personalismo por encima de todas las cosas, sigo empeñado en hacer el amor con las palabras y buscar el arte y la creatividad a cada momento. Me siento un discípulo de Noam Chomsky cuando decía aquello de “no deberíamos estar buscando héroes, deberíamos estar buscando buenas ideas”, porque solo así conseguiremos cambiar el mundo.

Música: Bebe (2004). El golpe. En Pafuera telarañas [CD y descarga digital]. España. EMI Music.

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