Mad World

El mes de agosto ha comenzado fuerte. He de reconocer que, ante un panorama como el actual, da mucha pena irse de vacaciones: el PSOE, sin haber hecho nada, se dispara en intención de voto; el desembarco de inmigrantes en las costas españolas no se detiene; Pablo Casado, el nuevo líder del PP, nos da lecciones sobre inmigración; la Liga gasta más que nunca en fichajes… Y solo estamos a día 2. ¿Qué nos está pasando? ¿Estamos locos o qué? Como diría Mafalda: ¡Paren el mundo que me quiero bajar!

Por suerte la vida nos brinda oportunidades que nos permiten poner un poco de sosiego a esta vida loca que llevamos. La semana pasada tuve la fortuna de participar en una locura maravillosa. Una de esas experiencias que te hacen sentir que un mundo mejor es posible. El pasado sábado nos juntamos un grupo de músicos para homenajear a Darrell Bowen, un amigo fallecido el pasado mes de marzo. Fue maravilloso participar del espíritu de un grupo de voluntarios, personas que desde la más absoluta libertad, elegimos dedicar un día de nuestra vida al disfrute de los demás: Dave, Oliver, Cristian, Simon, Brendan D., Matthew, Rut, Michael, Jade, Brendan S., Andy, Gavin, Joel, Luke… (espero no haberme olvidado de nadie). Todos con nuestra casuística particular nos juntamos para, a través de la música, tratar de dar lo mejor de nosotros mismos y ponerlo al servicio de los demás. Apenas habíamos ensayado, pero eso fue lo de menos. Es en esas situaciones cuando te das cuenta de que si tienes voluntad la cosa funciona.

Tocar en un grupo es el paradigma del trabajo en equipo. No hay nada más grande que tocar en un grupo y ver cómo la gente baila, canta, se mueve o, simplemente disfruta gracias a lo que estás haciendo. Es por eso que cada vez que actúo me vienen a la cabeza los consejos para tocar en grupo del gran pianista estadounidense Chick Corea. Te los he resumido en diez y me gustaría compartirlos contigo. Seguro que durante las vacaciones podremos hablar de ellos. Aquí te los dejo:

  1. Toca solo lo que oigas. Si no oyes nada no toques nada.
  2. Toca relajado. No permitas que tus dedos y extremidades se muevan caprichosamente.
  3. No permitas que tu ego domine tu interpretación.
  4. No improvises interminablemente.
  5. Deja espacio. Oye tu sonido y ajústalo al resto del grupo.
  6. Guía lo que vas a tocar por lo que te gusta, no por lo que dirán.
  7. Crea frases que contrasten y se desarrollen con las de los otros músicos.
  8. Toca solo lo que el tema te pida que toques.
  9. Toca para hacer a los otros músicos sonar bien.
  10. Toca cosas que hagan a la música sonar bien.

Estos consejos sirven para cualquier faceta de la vida. Al menos así lo creo. Yo intento vivir mi vida como una sinfonía. Procurando no desafinar y tratando de escuchar mi propia música interior. Esa que me proporciona la serenidad que necesito. Por eso, hija, no permitas que tu sinfonía suene distorsionada. Cuando sientas que tu música interior se repite y seas incapaz de distinguir la melodía, ¡para y escúchate! Relájate. No te creas mejor que nadie. Deja espacio. Piensa en lo que vas tocar y haz que los demás se alegren de tocar contigo. Disfrútalo. Y, sobre todo, haz que las cosas que haces te hagan sentirte bien y crecer como persona.

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