Avui jo sí que tinc por!

Sí. Hoy tengo miedo, mucho miedo. No lo oculto. Estoy muy asustado. Me duele el país en el que vivo. A decir verdad, lo que más me duele son los políticos que padecemos. Unos y otros. Todos sin excepción. Porque el rocoso e intolerante discurso de ambos hace que nos invada el sentido de lo excepcional frente al sentido común.

¿Qué nos está pasando? ¿Por qué tanto odio? Están sucediendo muchas cosas en demasiado poco tiempo en un contexto desconocido que no sabemos cómo acabará. Hija, yo ya no tengo argumentos para explicarte nada más sobre lo que está pasando. Decía Kierkegaard que la historia se entiende hacia atrás, pero hay que construirla hacia delante. Esa es la gran dificultad.

No recuerdo una escalada de tensión tan grande desde los peores años de la Guerra Fría. Tal vez por eso esta noche recordé una canción de Sting escrita durante la década de 1980. La canción se titula Russians y está incluida en el primer disco que publicó tras separase de The Police: The Dream of the Blue Turtles. Es una canción que incita a plantearnos cuáles eran las verdaderas causas de tanto odio entre rusos y estadounidenses, y el porqué de esa actitud letal de querer destruirse mutuamente sin pensar en el futuro de sus hijos.

A mí siempre me ha parecido una magnífica canción para reflexionar sobre lo inútil de los enfrentamientos y todo el ambiente tenso que ellos generan. La gresca nunca ha sido solución para nada: solo es una cruel mentira para machacar al adversario. Aquí te dejo la letra por si algún día la quieres leer. Decía Steve Jobs que no se pueden unir los puntos mirando hacia delante; se pueden unir únicamente mirando hacia atrás. Confío en que tu generación sepa leer el pasado para poder unir los puntos en el futuro. Me temo que la mía ya no está a tiempo.

En Europa y América hay un creciente sentimiento de histeria
condicionado a responder a todas las amenazas.
En los discursos retóricos de los soviéticos
el Sr. Kruschev dijo: “Nosotros los enterraremos”.
Yo no estoy de acuerdo con este punto de vista.
Sería de tontos estarlo
si los rusos también aman a sus hijos.

¿Cómo puedo salvar a mi pequeña del juguete mortal de Oppenheimer?
Nadie tiene el monopolio del sentido común.
En cada bando político
compartimos la misma biología.
Al margen de la ideología,
créeme cuando te digo
que espero que los rusos también amen a sus hijos.

No hay precedente histórico
en poner las palabras en boca del presidente.
No hay ninguna guerra que se pueda ganar.
Es una mentira que no nos creeremos nunca más.
El Sr. Reagan dijo: “Nosotros os protegeremos”.
Yo no estoy de acuerdo con este punto de vista.
Créeme cuando te digo
que espero que los rusos también amen a sus hijos.

Compartimos la misma biología.
Sin tener en cuenta la ideología
¿qué puede salvarnos a ti y a mí?
A lo mejor que los rusos también amen a sus hijos.

 

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